jueves, 21 de octubre de 2010

JIM Tres

Vuelvo a escribirte, quizás como alma en pena en busca de consuelo, tal vez, solo para mimarte y mimarme, y darte las gracias y pedirte, según el caso, perdón. Vuelvo a escribirte por que de noche, viniendo para acá, ahora que estoy acá,  y ahora que he resuelto definitivamente y ya hace tiempo, quedarme acá, me acuerdo de vos.
Entre las multitudes amontonadas en los departamentos que aún puedo imaginar, por que no he dejado de mirar para arriba,  suelo imaginarte dando vueltas, dando vueltas y conmigo arriba del 5, del que tanto me hablabas cuando aun reías, cuando me contabas cuando me traías desde allá para acá y yo que empezaba a sospechar que nunca te habías querido ir del todo, y que lo hiciste, también, por mi y por esos arrebatos tuyos que ahora son también tan mios.
Vuelvo a escribirte también por que te lo debía, por que no había contado con vos en esto de contar las cosas, no te había contado en la lista de invitados al gran festín en tu homenaje que solemos hacerte en casa cuando honramos tu presencia omnipresente.
Dicen, los que te conocieron, que nos solemos parecer, yo avisoro entradas similares en la carretera de la frente y también una alegría muy especial cuando te recuerdo, por que la única manera que tengo de recordarte es con esa sonrisa tan tuya, con las mejillas hinchadas cerrándote los ojos y el lagrimal a disposición de las emociones pertinentes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario