Llego el dia, y aun no sabemos si es impuntual el que llega antes. Fueron pocas las cosas que sabemos ademas de saber que este festejo de hoy tiene una razon. La vida en general transcurre acumulando un dia tras otro, un dia tras otro y ahi estaba ella, mas ella que nunca, con la mirada en el futuro y con un pies y otro en el pasado en ese pasado reciente que aprendio a recordar. Ahi estaba ella amontonando papeles en una carpeta desvencijada, con sus anteojos infinitos, con la piel blanca, imponentemente blanca y una caricia tierna en los bolsillos.
El venia caminando por los senderos complicados de la ilusion y el desvario. Ese domingo leyo en el diario un aviso de empleo necesario, particular y unico. Sin saberlo, como pasan las cosas importantes de la vida, él pacto con el destino y encarrilo ese camino que comenzaba a desandar. Ella, como suelen hacer las hadas, dejo sus alas a un viento desconocido, se animo a insistir una vez mas y se dejo llevar. Ahi llegaron los dos al microcentro sin saber para que a empezar a compartir un destino.
Son dos o tres los instantes de la vida en que un hombre y una mujer saben definitivamente quienes son, para que estan vivos y cual es la razon que los empujo a sobrevivir.
Despues en esas casualidad que solo tienen los despues, ella y el se volvieron a encontrar, 10 dias despues en otro sitio y justamente él habia terminado con la ultima pagina de Rayuela y ella era cada dia mas Maga. Y el mundo en su sitio encajando
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